En el universo de la ropa de cama de alta gama, dos nombres destacan por su calidad y tradición: Percal y Satén. Aunque ambos son tejidos de algodón, sus diferencias en textura, brillo y tacto hacen que cada uno cree una experiencia distinta de descanso.
Percal: frescura y ligereza atemporal
El percal es un tejido de acabado mate, suave y fresco, ideal para climas templados o cálidos. Muy presente en los hogares españoles, se asocia con una sensación ligera y transpirable, perfecta para quienes buscan una cama ordenada, de estética natural y tacto nítido.
Su estructura firme y su aspecto sin brillo transmiten elegancia discreta y confort duradero, cualidades que lo convierten en un clásico imprescindible.
Satén: suavidad envolvente y brillo sofisticado
El satén, por su parte, se caracteriza por su brillo sutil y tacto sedoso, cualidades que lo han convertido en la elección preferida de muchos hoteles de lujo. Su caída fluida y su textura envolvente aportan una sensación de calidez y refinamiento, ideal para quienes buscan un ambiente acogedor y elegante.
Más allá del número de hilos: la verdadera calidad está en la fibra
Uno de los mitos más comunes en el textil de lujo es asociar la calidad con el número de hilos. Sin embargo, a partir de los 600 hilos, el tejido se vuelve más grueso y no necesariamente más cómodo.
La excelencia real se encuentra en la pureza y longitud de la fibra. En ese sentido, 500 hilos en percal y 600 en satén ya representan un nivel de lujo auténtico.
El valor de lo artesanal: la esencia del lujo textil
Para quienes buscan una experiencia superior, las sábanas de algodón egipcio hechas a mano, con bordados artesanales, son el máximo exponente del descanso refinado. Cada puntada refleja el cuidado, la tradición y la exclusividad que distinguen las piezas de alta gama.
Porque en el textil de lujo no se trata de sumar hilos, sino de elegir la fibra y el acabado adecuados para cada espacio y estilo de vida.

